De profundis y otros escritos de la carcel
De profundis y otros escritos de la carcel No puedo escribir más. Qué buenos y amables y dulces sois tú y Ernest conmigo.
OSCAR
Cárcel de Su Majestad, Holloway,
15 de abril de 1895
Mi querida, amable, buena y dulce amiga:
¿Qué puedo decirte? ¿Cómo puedo darte las gracias? No puedo expresar nada adecuadamente. Estoy aturdido por el horror. Al fin la vida se ha vuelto para mí tan real como un sueño.
No sé qué otras criaturas horribles saldrán protestando contra mí. Apenas me importa, creo, ya que a veces hay luz del sol en mi celda, y cada día alguien que se llama Amor viene a verme, y llora tanto a través de los barrotes de la cárcel que soy yo quien tiene que consolarle a él.[10]
Con mi afecto más profundo y mi agradecimiento más sincero, siempre tuyo,
OSCAR
Cárcel de Su Majestad, Holloway,
16 de abril de 1895
Mi querido Robert: