El Amigo fiel
El Amigo fiel Si el pobre Hans está en apuros yo le daré la mitad de mi sopa y le enseñaré mis conejos blancos.
-¡Qué chico tan tonto eres! -gritó el molinero-; realmente no sé de qué sirve mandarte a la escuela; parece que no aprendes nada. ¡Mira!, si el pequeño Hans viniera aquà y viera nuestro fuego confortable, y nuestra buena cena, y nuestro gran barril de vino tinto, puede que se volviera envidioso, y la envidia es una cosa terrible, que echarÃa a perder el carácter de cualquiera. Yo, ciertamente, no permitiré que se eche a perder el carácter de Hans. Soy su mejor amigo y siempre velaré por él, y vigilaré para que no caiga en ninguna tentación. Además, si Hans viniera aquÃ, puede que me pidiera que le dejara llevarse algo de harina a crédito, y yo no podrÃa hacer eso; la harina es una cosa y la amistad es otra, y no debieran confundirse.
¡Está claro!, las dos palabras se escriben de modo diferente, y significan cosas completamente distintas.
Todo el mundo puede entender eso.
-¡Qué bien hablas! -dijo la mujer del molinero, mientras se servÃa un gran vaso de cerveza caliente-; me siento completamente adormilada; es lo mismo que si estuviera en la iglesia.
-Mucha gente obra bien -respondió el molinero-; pero hay muy poca gente que hable bien; lo que prueba que hablar es, con mucho, lo más difÃcil de estas dos cosas, y con mucho, también, la más hermosa.