El Crimen de lord Arthur Saville
El Crimen de lord Arthur Saville Primero, naturalmente, había que liquidar con el quiromántico. Sentóse, pues, ante su mesa de despacho, junto a la ventana, y extendió un cheque de 105 libras, pagadero a la orden de Mr. Septimus Podgers; y después de meterlo en un sobre, ordenó a su lacayo que lo llevara a West Moon Street. Luego telefoneó a la cochera, pidió su cabriolé y se vistió para salir. A punto de hacerlo, miró de nuevo el retrato de Sybil Merton y juró que, sucediera lo que sucediera, le ocultaría siempre su abnegación y todo lo que estaba haciendo por ella.