El Retrato de míster W.H.
El Retrato de míster W.H. Frecuentemente era voluntarioso y petulante, y yo solía pensar que era terriblemente poco sincero. Creo que se debía principalmente a su desmesurado deseo de agradar. ¡Pobre Cyril! Le dije una vez que se contentaba con triunfos de poca monta, pero lo único que hizo fue reírse. Estaba horriblemente consentido.
Toda la gente encantadora, me imagino, está consentida; ese es el secreto de su atractivo.