El Retrato de mÃster W.H.
El Retrato de mÃster W.H. a quien prometió la inmortalidad
Donde el aliento es más en boca humana,
con seguridad no era otro que el muchacho para el que creó a Viola y a Imogen, a Julieta y a Rosalinda, a Portia y a Desdémona y a Cleopatra misma. Esta era la teorÃa de Cyril Graham, deducida, como ves, puramente de los Sonetos, y dependiendo para su aceptación no tanto de la prueba demostrable o evidencia formal, como de una especie de sentido espiritual y artÃstico, por el cual sólo, pretendÃa él, podrÃa discernirse el verdadero significado de los poemas. Recuerdo que me leyó este hermoso soneto:
¿Cómo puede a mi musa faltar tema
mientras alientes tú, dando a mi verso
tu dulce razonar, tal excelente
que imitar no ha ningún vulgar papel?
¡Oh! date a ti las gracias si algo en mÃ
digna lectura es frente a tu vista;
¿pues quién tan torpe que escribir no pueda
cuando tú mismo das a invento luz?
Sé tú la musa diez, diez veces más
que las nueve que invocan los poetas;
y aquel que a ti te invoca crear pueda