El Retrato de mÃster W.H.
El Retrato de mÃster W.H. Cuando cuarenta inviernos tu cabeza
cerquen, cavando arrugas en tu campo,
la bella ropa de tu juventud
será hierba en jirones sin valor: dó yace tu belleza al preguntarte, dó todos los tesoros de otros dÃas,
dirás del fondo hundido de tus ojos:
fueron voraz vergüenza y loa pródiga.
Debes crear algo en el arte -dice el poeta-: mi verso «es tuyo, y nacido de ti»; escúchame tan sólo, y yo
«daré a luz ritmos eternos que sobrevivirán durante largo tiempo», y tú poblarás con formas de tu propia imagen el mundo imaginario de la escena. Esos hijos que engendres -prosigue- no envejecerán y desaparecerán, como ocurre con los hijos mortales, sino que vivirás en ellos y en mis obras; simplemente, Hazte otro ser, en aras de mi amor,
¡que viva la belleza en él o en ti!