El Retrato de mÃster W.H.
El Retrato de mÃster W.H. -No te entiendo -dijo Erskine, mirándome con asombro-. ¡Cómo!, tú mismo me has convencido con tu carta de que Willie Hughes es una absoluta realidad. ¿Por qué has cambiado de opinión? i,0 es que todo lo que has estado diciéndome es simplemente una broma?
-No podrÃa explicártelo -repliqué-, pero ahora me doy cuenta de que no hay nada que decir en favor de la interpretación de Cyril Graham. Los Sonetos están dirigidos a lord Pembroke. ¡Por amor del cielo!, no malgastes el tiempo en un intento insensato de descubrir a un joven actor isabelino que nunca existió y de hacer de un tÃtere fantasma el centro del gran ciclo de los Sonetos de Shakespeare.
-Ya veo que no comprendes la teorÃa -replicó.
-Mi querido Erskine -exclamé-, ¿que no la entiendo? ¡,Cómo?, si me da la sensación de que la he in-ventado yo. Ciertamente, mi carta te demuestra que no sólo me metà en todo el asunto, sino que presenté toda clase de pruebas. El único fallo de la teorÃa es que da por supuesta la existencia de la persona cuya existencia es el tema de la argumentación. Si admitimos que hubo en la compañÃa de Shakespeare un joven actor con el nombre de Willie Hughes, no es difÃcil hacer de él el objeto de los Sonetos; pero como sabemos que no hubo ningún actor con ese nombre en la compañÃa del teatro del Globo, es vano llevar la investigación más adelante.