El ruiseñor y la rosa
El ruiseñor y la rosa Pasó por el bosque como una sombra, y como una sombra atravesó el Jardín.
En el centro del parterre se levantaba un hermoso rosal, y al verle voló hacia él y se posó sobre una ramita.
-Dame una rosa roja -le gritó- y te cantaré mis canciones más dulces.
Pero el rosal sacudió su cabeza.
-Mis rosas son blancas -contestó-, blancas como la espuma del mar, más blancas que la nieve en la montaña. Pero ve en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá él te dé lo que pides.
Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía en torno del viejo reloj de sol.
-Dame una rosa roja -le gritó- y te cantaré mis canciones más dulces.
Pero el rosal sacudió su cabeza.
