Ensayos y ArtÃculos
Ensayos y ArtÃculos Lefébure menciona libros alemanes que dan como modelos águilas, emblemas heráldicos, escenas de caza, plantas, follajes pertenecientes a la vegetación septentrional, y libros italianos, en que los motivos consisten en flores de adelfa, en guirnaldas y banderolas elegantes, en paisajes con escenas lógicas, en episodios de caza, menos realistas que los del Norte, y donde figuran faunos, ninfas y pequeños Eros disparando flechas. Lefébure cita un hecho curioso a propósito de esos modelos: el cuadro más antiguo, donde se ve un encaje es el retrato de una dama, de Vittore Carpaccio, que murió hacia 1523. Las mangas de la dama están bordadas con un estrecho encaje. Todo el dibujo reaparece en la Corona, de Vecellio, libro que no apareció hasta 1591. Este dibujo fue, pues, utilizado mÃnimo ochenta años antes de ser difundido por la prensa, a la vez que otros modelos. Sin embargo fue solamente a partir del siglo XVII cuando el encaje adquirió un carácter realmente independiente, una personalidad propia. M.
Duplessis revela que la producción de las más notables piezas se debe a la influencia masculina que a la femenina. El reinado de Luis XIV vio cómo se fabricaban los encajes más suntuosos hechos a punto de aguja, la transformación del punto de Venecia y también la evolución de los points d’Àleçon, de Argentan, de Bruxelles y de l’Anglaterre.