Ensayos y Artículos
Ensayos y Artículos En cuanto a sus voces, las ponen en seguida a tono. Se ha visto a algunas de ellas adquirir en dos temporadas el deje lánguido de moda, y cuando han sido presentadas a la familia real, arrastraban las erres con tanta energía como un petimetre o como una vieja dama palaciega.
A pesar de todo, jamás se desentienden totalmente de su acento. Lo dejan traslucir a cada momento, y cuando charlan juntas parecen una manada de pavos reales.
No hay nada tan divertido como espiar a dos muchachas yanquis que se saludan en un salón o en el Row. Se dirían unas niñitas con su agudo stacatto de sorpresa y sus extrañas interjecciones.
Su conversación parece, para nuestros oídos, una serie de petardos que estallan; son de una incoherencia exquisita, y emplean una especie de lenguaje primitivo, hecho todo de emociones.
A los cinco minutos, ya están lindamente jadeantes, mirándose una a otra con aire medio divertido, y casi afectuoso.
Si un impasible joven inglés es lo bastante afortunado para serlas presentado, se queda estupefacto de su extraordinaria vivacidad, de la rapidez eléctrica de sus respuestas, de sus recursos inagotables en frases efectistas.