La Esfinge sin secretos

La Esfinge sin secretos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-Mi querido Gerald -dije yo-, las mujeres están para ser amadas, no para ser comprendidas.

-Yo no puedo amar si no puedo confiar -contestó.

-Creo que hay un misterio en tu vida, Gerald -exclamé; cuéntamelo todo.

-Vamos a dar un paseo en coche -respondió-; hay demasiada gente aquí. No, un coche amarillo no, de cualquier otro color... Ese verde oscuro nos valdrá.

Y unos minutos después íbamos al trote de los caballos por el bulevar, camino de la Madeleine.

-¿Adónde te parece que vayamos? -pregunté yo.

-¡Oh, adonde tú quieras! -contestó él-; al restaurante del Bois de Boulogne; cenaremos allí y me dirás cómo te van las cosas.

-Yo quiero que me hables primero de tu vida -dije-. Cuéntame tu misterio.

Sacó de su bolsillo un pequeño estuche de piel marroquí con cierre de plata y me lo entregó. Lo abrí.

Dentro había una fotografía de una mujer. Era alta y delgada, y extrañamente pintoresca, con sus grandes ojos indecisos y sus cabellos sueltos. Parecía una c lairvovante1, y estaba envuelta en ricas pieles.

1 «Vidente», «adivinadora». En francés en el original.

-¿Qué piensas de esa cara? -dijo-, ¿te parece sincera?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker