La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto LADY BRACKNELL.—¡Yo, caballero! ¿Qué tengo que ver con eso? ¡No creerá que lord Bracknell y yo vamos a caer en la locura de casar a nuestra hija única, una muchacha educada con el mayor cuidado, con un paquete de guardarropa. ¡Buenos dÃas, señor Worthing!
(Lady Bracknell sale con una rabia majestuosa.)
JACK.—¡Buenos dÃas!
Desde un salón contiguo, Algernon comienza a tocar la marcha nupcial; Jack, con aire furibundo, camina hacia la puerta.
JACK.—¡Por Dios, no toques esa música tan pavorosa, Algy! ¡Qué torpe eres!
Cesa la música y Algernon entra con semblante risueño.
ALGERNON.—¿Conseguiste lo que te proponÃas, mi viejo amigo? ¿No querrás decir que Gwendolen te dio calabazas? Sé que es un hábito suyo. Siempre rechaza a sus pretendientes. Lo encuentro muy perverso en ella.
JACK.—¡Oh! Es tan correcta como un salvamanteles. Ya estamos comprometidos. Su madre es totalmente insoportable. Jamás he conocido a una Gorgona semejante… En realidad, no sé cómo será una Gorgona; sin embargo, estoy segurÃsimo de que lady Bracknell lo es. En cualquier caso, es un monstruo, y no mitológico, lo cual resulta más bien injusto… Perdóname, Algy. Creo que no deberÃa hablar de tu tÃa de esta forma, estando tú presente.