La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto JACK.—¡Oh! Podemos quedar en las cinco, si a usted le parece.
CHASUBLE.—¡Perfectamente, perfectamente! Tengo, además, otras dos ceremonias similares a esa hora. Han nacido recientemente dos gemelos en una de las quintas alejadas de la finca de usted. El pobre Jenkins, el carretero, es un hombre que trabaja de firme.
JACK.—¡Oh! No me parece divertido ser bautizado en compañÃa de otros rorros. SerÃa infantil. ¿Le parecerÃa a usted bien a las cinco y media?
CHASUBLE.—¡Admirablemente, admirablemente! (Saca el reloj.) Y ahora, mi querido señor Worthing, no quiero molestar mas tiempo en su casa, sumida en la pesadumbre. Le aconsejarÃa tan sólo queno se déjase abatir demasiado por el dolor. Las que nos parecen pruebas amargas son muchas veces beneficios disfrazados.
SEÑORITA PRISM.—Esto me parece un beneficio evidente.
Llega Cecilia, que viene de la casa.
CECILIA.—¡TÃo Jack! ¡Oh! Me alegra muchÃsimo verle ya de vuelta. Pero ¡qué traje tan horrible se ha puesto usted! Vaya usted a cambiar de ropa.
SEÑORITA PRISM.—¡Cecilia!
CHASUBLE.—¡Hija mÃa! ¡Hija mÃa!
Cecilia se dirige hacia Jack; éste la besa en la frente con aire melancólico.