La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto LANE.—En efecto, señor: ocho botellas y un poco más.
ALGERNON.—¿Por qué será que en una casa de soltero son, invariablemente, los sirvientes quienes se beben el champaña? Lo pregunto sencillamente por curiosidad.
LANE.—Supongo que se debe a la excelente calidad de esa bebida, señor. He advertido que en las casas de los hombres casados el champaña rara vez es de primera calidad.
ALGERNON.—¡Por Dios! ¿Tan desmoralizador es el matrimonio?
LANE.—Particularmente, considero que es un estado muy agradable, señor. Hasta el momento he tenido poquÃsima experiencia. Sólo me he casado una vez. Fue un error entre una muchacha y yo.
ALGERNON.—(lánguidamente) No sé si me importa mucho su vida familiar, Lane.
LANE.—No, señor; no es un tema muy relevante. Yo tampoco pienso en ella.
ALGERNON.—Muy natural. No lo dudo. Es suficiente. Gracias, Lane.
Lane sale.
