La importancia de llamarse Ernesto
La importancia de llamarse Ernesto Salita Ãntima de la casa Manor. Gwendolen y Cecilia se asoman a la ventana, miran hacia el jardÃn.
GWENDOLEN.—El hecho de no habernos seguido al instante aquÃ, como cualquiera hubiera hecho, muestra, a mi juicio, que aún les queda algún sentimiento de vergüenza.
CECILIA.—Han estado comiendo panecillos, eso demuestra que están arrepentidos.
GWENDOLEN.—(después de una pausa) Parece que no se dan cuenta de que estamos aquÃ. ¿PodrÃas toser?
CECILIA.—No puedo, no tengo ganas.
GWENDOLEN.—Nos están mirando. ¡Qué insolencia!
CECILIA.—Se aproximan. Eso sà que es muy atrevido de su parte.
GWENDOLEN.—Guardemos un silencio dignificante.
CECILIA.—De acuerdo. Es lo único que podemos hacer en este momento.
Entra Jack, lo sigue Algernon. Silban una canción popular terrible, de una ópera inglesa.
GWENDOLEN.—Este silencio dignificante parece producir un resultado lamentable.
CECILIA.—De lo más lamentable.
GWENDOLEN.—Pero no seremos nosotras las primeras en hablar.
CECILIA.—Claro que no.
