Poemas en prosa
Poemas en prosa Y el silencio reinó en la Casa del Juicio y el Hombre apareció, desnudo, ante Dios.
Y Dios abrió el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
—Tu vida ha sido mala, y te mostraste cruel hacia los que tenían necesidad de socorro, y con los que estaban desprovistos de apoyo has sido amargo y duro de corazón. El pobre te llamó y tú no le oíste, y tus oídos han estado cerrados al grito del hombre afligido. Te apoderaste, para tu propio uso, de la herencia del huérfano, y enviaste los zorros a la viña del campo de tu vecino. Cogiste el pan de los niños y lo diste a comer a los perros; y a Mis leprosos que vivían en los pantanos, y estaban en paz y me loaban, los arrojaste a los caminos; y sobre Mi tierra, esta tierra de que te había formado, vertiste sangre inocente.
Y el Hombre respondió y dijo:
—Sí, eso hice.
Y de nuevo Dios abrió el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
