Poemas en prosa
Poemas en prosa —Bien dices que olvidaste todo el resto, incluso el poco sentido común que tuviste nunca, hasta el punto de llegar demasiado tarde para ser nombrado guarda de la puerta del Templo. ¿No te da vergüenza el pensar que tu padre, y el padre de tu padre, y todos los que vivieron antes de ellos fueron guardas de la puerta de la Mansión del Señor, y que sus nombres se hallan grabados en letras de oro y perpetuados por los siglos de los siglos en la memoria de los hombres? En cambio tú, viejo mentecato, serás el único de tu linaje que caerá en el olvido. ¿Pues quién, una vez que hayas muerto, oirá jamás hablar de Simón el Cirineo?