Salome
Salome —¿Y de quién habla?
SOLDADO PRIMERO:
—Es imposible entender lo que dice. Pero son cosas que espantan.
EL CAPADOCIO:
—¿Se le puede ver?
SOLDADO PRIMERO:
—No; el tetrarca lo tiene prohibido.
NARRABOTH (Muy excitado):
—La princesa recata su rostro detrás del abanico. Sus manecitas blancas se agitan cual palomas que tornan a su palomar. Parecen mariposas blancas, y acaso lo sean.
PAJE:
—Pero ¿qué te interesa a ti? ¿Por qué la miras tanto? Ten cuidado; podrÃa ocurrirte algo funesto.
EL CAPADOCIO (Señalando a la cisterna):
—¡Qué prisión más rara!
SOLDADO SEGUNDO:
—Antes fue cisterna.
EL CAPADOCIO:
—¡Cisterna! Será muy malsana.