Salome
Salome PAJE:
—El doncel sirio se ha dado la muerte. El capitán de la guardia acaba de quitarse la vida. Mi amigo del alma, al que yo habÃa regalado un cofrecillo de perfumes y unas arracadas de plata, ya no existe. ¡Ah! Con razón presagiaba él mismo una gran desventura. También yo lo predije y asà ha sido. Por algo parecÃame que la luna andaba como buscando un muerto; mas no pude pensar que él hubiese de ser la vÃctima. ¡Ah! ¿Por qué no lo recaté de la luna? ¿Por qué no lo oculté en alguna cueva? Asà no hubiera podido dar con él.
SOLDADO PRIMERO:
—Princesa, nuestro joven capitán acaba de matarse.
SALOMÉ:
—Déjame besar tu boca, Jokanaan.
JOKANAAN:
—¿No sientes pavor, hija de HerodÃas?
SALOMÉ (Como desesperada):
—Déjame besar tu boca, Jokanaan.
JOKANAAN: