Teleny
Teleny —¿Pero no tenÃa usted ninguna relación con él?
—SÃ, habÃamos estado en el mismo colegio, pero siendo yo tres años más joven que él, acudÃa a una clase inferior. Para ser breves, aquella tarde, al avistarlo, iniciaba ya la maniobra para retirarme, cuando en aquel mismo momento el individuo del frac se dio la vuelta.
Era el pianista.
Una vez más, nuestras miradas volvieron a cruzarse, experimentando yo en aquel mismo momento una sensación extraña, una especie de fascinación que me dejó petrificado. Como hipnotizado, en lugar de abandonar el salón, y contra mi voluntad, empecé a acercarme al grupo.
El músico, sin mostrar en ello afectación alguna, mantuvo los ojos sin apartarlos de los mÃos. Yo me sentà temblar de la cabeza a los pies. ParecÃa querer atraerme lentamente hacia él. Y la sensación, debo confesarlo, era tan agradable que me abandoné sin resistencia.