Teleny
Teleny Todo el mundo aplaudió y los dos amigos, evidentemente excitados, apuntaban al público con sus nerviosos instrumentos, presas de una agitación inusitada.
—Espera —le dijo el spahi a su camarada—, no te levantes aún, que no he terminado; déjame plantar ahora el árbol de la ciencia.
Dicho lo cual, montó sobre él, y empuñando su instrumento lo hundió en el agujero por donde habÃa pasado los dátiles, haciéndolo entrar hasta el fondo de dos empujones. Mientras tanto, el bastón del sodomizado, excitado por la danza, tamborileaba sobre el vientre del amo, acompañado con su batir los embates del spahi.
El viejo general, sin poder contenerse, se levantó y dijo:
—Pasemos a los placeres pasivos, únicos lÃcitos a la gente de mi edad y de mi experiencia.
Y, sin más preámbulos, se puso a chupetear el glande del sodomizado, manipulándole el balano con una habilidad consumaza.