Un marido ideal
Un marido ideal SIR ROBERT CHILTERN. ––«Te necesito. ConfÃo en ti. Me dirijo a ti. Gertrude». ¡Oh amor mÃo! ¿Es cierto esto? ¿Confias en mà y me necesitas? Después de esta carta tuya, Gertrude, no hay nada en el mundo que pueda preocuparme. ¿Me necesitas, Gertrude? (Lord Goring, sin ser visto por sir Robert Chiltern, hace señas a lady Chiltern suplicándole que acepte la situación que ha creado el error de sir Robert.) LADY CHILTERN. ––SÃ.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Confias en mÃ, Gertrude?
LADY CHILTERN. ––SÃ.
SIR ROBERT CHILTERN. –– (Cogiéndole la mano.) Porque te amo. (Lord Goring se va al invernadero.)
SIR ROBERT CHILTERN. ––¡Ah! ¿Por qué no has añadido que me amabas?
LADY CHILTERN. –– (Cogiéndole la mano.) Porque te amo. (Lord Goring se va al invernadero.) SIR ROBERT CHILTERN. –– (La besa.) Gertrude, no sabes lo que siento. Cuando Montford me dio la carta..., la habÃa abierto por error, supongo, sin ver la letra del sobre..., y yo la leÃ... ¡Oh! No me importa la desgracia y el castigo que me esperan; sólo sé que me amas todavÃa.
LADY CHILTERN. –– Ya no te espera ninguna desgracia ni vergüenza pública. Mistress Cheveley le ha dado la carta a lord Goring y él la ha destruido.