Un marido ideal
Un marido ideal SIR ROBERT CHILTERN. ––Como quieras. Cuando Fui a verte ayer por la noche encontré a mistress Cheveley oculta en tus habitaciones. Eran entre las diez y las once de la noche. No deseo decir nada más.
Tus relaciones con mistress Cheveley no tienen nada que ver conmigo, como te dije anoche. Sé que estuvis-te prometido a ella una vez. La fascinación que ejerció sobre ti parece haber vuelto. Me hablaste anoche de ella como si fuese una mujer pura y sin mancha, una mujer a quien tú respetaras y honrases. Puede que sea cierto. Pero no puedo poner en tus manos la vida de mi hermana. SerÃa injusto, terriblemente injusto con ella.
LORD GORING. ––No tengo nada que decir.
LADY CHILTERN. ––Robert, no era a mistress Cheveley a quien lord Goring esperaba anoche.
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿No? ¿A quién entonces?
LORD GORING. ––A lady Chiltern.