Un marido ideal
Un marido ideal LADY CHILTERN . –– (Sonriendo.) No; usted tendrá a Mabel. (Coge la carta y escribe en ella el nombre de su marido.)
LORD GORING. Bueno, espero que Mabel no habrá cambiado de opinión. Hace cerca de veinte minutos que no la veo. (Entran Mabel Chiltern y lord Caversham.) MABEL CHILTERN . ––Lord Goring, creo que la conversación de su padre es mucho más interesante que la suya. En el futuro sólo hablaré con lord Caversham, y siempre bajo la palmera de costumbre.
LORD GORING. ¡Vida mÃa! (La besa.)
LORD CAVERSHAM. –– (Muy sorprendido.) ¿Qué significa esto, amiguito? ¿No querrá decir que esta encantadora e inteligente jovencita ha cometido la locura de aceptarte?
LORD GORING. ¡Ciertamente, papá! Y Chiltern ha sido lo bastante listo para aceptar el puesto en el gabinete.
LORD CAVERSHAM. ––Me alegro de oÃr eso, Chiltern... Lo felicito. Si el paÃs no merece que se le deje en manos de los perros o los radicales, algún dÃa lo tendremos de primer ministros. (Entra Mason.) MASON. ––El almuerzo está en la mesa, señora. (Sale.)
MABEL CHILTERN. ––Se quedará a almorzar, ¿verdad, lord Caversham?