Un marido ideal
Un marido ideal MISTRESS CHEVELEY. ––Querrá decir que no puede evitar el tener que hacerlo. Usted sabe que está al borde de un precipicio. Y no puede poner condiciones. Tiene que aceptarlas. Suponiendo que se niegue...
SIR ROBERT CHILTERN. ––¿Qué pasarÃa entonces?
MISTRESS CHEVELEY. ––¡Mi querido sir Robert, serÃa su ruina! Eso es todo. Recuerde hasta dónde lo ha elevado su puritanismo en Inglaterra. Antes nadie pretendÃa ser mejor que su vecino. En realidad, al que era un poco mejor que su vecino se le consideraba excesivamente vulgar y de clase media. Hoy dÃa, con la manÃa moderna de la moralidad, todos tienen que conservar fama de pureza, incorruptibilidad y las otras siete virtudes... ¿Y cuál es el resultado? Van cayendo ustedes como los bolos... uno tras otro. No pasa un año en Inglaterra sin que alguien se hunda. Los escándalos daban encanto a un hombre, o al menos le hacÃ-