Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. –– (Con gravedad.) SÃ; ciertamente pagaste un alto precio por él. Pero ¿quien fue el que te dio tal idea?
SIR ROBERT CHILTERN. ––El barón Arnheim.
LORD GORING. ––¡Maldito canalla!
SIR ROBERT CHILTERN. ––No; era un hombre de la más sutil y refinada inteligencia. Un hombre de gran cultura y distinción. Un hombre de los más intelectuales que he conocido.
LORD GORING. ––¡Ah! Prefiero un caballero tonto. Sobre la estupidez hay mucho más que decir de lo que la gente se imagina. Personalmente tengo una gran admira ción por la estupidez. Pero ¿cómo lo hiciste? Cuéntamelo todo.
SiR ROBERT CHILTERN. –– (Se deja caer en un sillón junto al escritorio.) Una noche, después de cenar, en casa de lord Radley, el barón empezó a hablar sobre el éxito en la vida moderna como algo que se puede reducir a una ciencia absolutamente definida. Con esa voz tan fascinante y tranquila que poseÃa nos expuso la más terrible de las filo sofias, la filosofia del poder, predicándonos el más maravilloso de los evangelios, el evangelio del oro. Creo que notó el efecto que habÃa producido sobre mÃ, porque algunos dÃas después me escribió invitándome a verlo. VivÃa en Park Lane, en la casa que ahora tiene lord Woolcomb.