Un marido ideal
Un marido ideal SIR ROBERT CHI LTERN. ––Tengo que escribir algunas cartas, querida.
LADY CHILTERN. –– (Va hacia él.) Trabajas demasiado, Robert. Nunca piensas en ti y pareces muy cansado.
SIR ROBERT CHILTERN. ––No es nada, querida, nada. (La besa y sale.) LADY CHILTERN . –– (A lord Goring.) Siéntese. Me alegro de que haya venido. Quiero hablar con usted sobre... Bien; no sobre sombreros ni sobre la Asociación Liberal de Mujeres. Usted se toma demasiado interés en lo primero y muy poco en lo segundo.
LORD GORING. ––¿Quiere usted hablar conmigo sobres mistress Cheveley?
LADY CHILTERN . ––SÃ. Lo ha adivinado. Después de marcharse usted supe que lo que ella habÃa dicho era realmente cierto. Desde luego, hice que Robert le escribiese una carta inmediatamente retirando su promesa.
LORD GORING. –– Eso me ha dado él a entender.
LADY CHILTERN. ––Hubiera sido la primera mancha en una carrera que siempre se ha mantenido in-maculada. Robert debe estar por encima de todo reproche. No es como los demás hombres. No puede hacer lo que hacen los otros. (Mira a lord Goring, que permanece silencioso.) ¿No está de acuerdo conmigo? Es usted el mejor amigo de Robert. Nuestro mejor amigo, lord Goring. Nadie, excepto yo, conoce a Robert mejor que usted. No tiene secretos para mÃ, ni creo que los tenga tampoco para usted.