Un marido ideal
Un marido ideal LORD GORING. Es bastante distinguida, Phipps. Soy la única persona de poca importancia en Londres que lleva actualmente una flor en el ojal.
PHIPPS—SÃ, milord.Ya lo he observado.
LORD GORING. –– (QuÃtándose la flor que llevaba.) ¡Ah, Phipps! La moda es lo que uno lleva. Lo que no está de moda es lo que llevan los demás.
PHIPPS. ––SÃ, miord.
LORD GORING. ––Asà como la vulgaridad es simple mente la manera de obrar de los demás.
PHIPPS. ––SÃ, milord.
LORD GORING. –– (Poniéndose la nueva flor) Y las falsedades son las verdades de los demás.
PHIPPS -SÃ, milord.
LORD GORING. ––Los demás son completamente horrorosos. La única sociedad posible es la de uno mismo.
PHIPPS—SÃ, milord.
LORD GORING. ––A marse a sà mismo es el principio de una novela que dura toda la vida.
PHIPPS. ––SÃ, milord.
LORD GORING. ––(Mirándose en el espejo.) No parece que me siente muy bien esta flor, Phipps. Me hace dema siado viejo. O casi un niño, ¿eh, Phipps?
PHIPPS. ––No he observado ningún cambio en la apariencia del señor.
LORD GORING. ––¿No, Phipps?
PHIPPS. ––No, milord.