Una mujer sin importancia
Una mujer sin importancia MISTRESS ARBUTHNOT.–– (Después de una pausa.) Gerald, retiro todas mis objeciones. Estás libre de irte con Lord Illingworth cuando y a donde quieras.
GERALD.––Querida madre, sabÃa que no te interpondrÃas en mi camino. Eres la mujer más buena que Dios ha creado.Y en cuanto a Lord Illingworth, no creo que sea culpable de nada infame. No puedo creerlo de él ... No puedo.
HESTER.–– (Dentro.) ¡Déjeme! ¡Déjeme! (Entra Hester aterrorizada y se arroja en los brazos de Gerald.) ¡Oh! ¡Sálveme! ¡Sálveme de él!
GERALD.––¿De quién?
HESTER.––¡Me ha insultado! ¡Me ha insultado horriblemente! (Entra Lord Illingworth por el fondo.
Hester se desprende de los brazos de Gerald y lo señala.) GERALD.–– (Fuera de si, lleno de rabia e indÃgnación.) Lord Illingworth, ha insultado al ser más puro de la tierra, a un ser tan puro como mi madre. Ha insultado a la mujer que, junto con mi madre, amo más en el mundo. ¡Como hay un Dios en el cielo que lo mataré!
MISTRESS ARBÜTHNOT.–– (Corriendo a sujetarlo.) ¡No! ¡No!
GERALD.–– (Desembarazándose de ella.) No me sujetes, mamá. No me sujetes... ¡Lo mataré!
MISTRESS ARBUTHNOT.––¡Gerald!
GERALD.––¡Déjame te digo!