Tiende tu cama
Tiende tu cama Y si por casualidad tienes un dÃa miserable, volverás a casa a una cama que está hecha —que tú hiciste—, y una cama hecha te da aliento para saber que mañana será mejor.
Para pasar el entrenamiento de los SEAL, hay una serie de largas travesÃas a nado que deben completarse. Una es la travesÃa nocturna. Antes de nadar, los instructores informan alegremente a los estudiantes sobre todas las especies de tiburones que habitan en las aguas de San Clemente. Sin embargo, te aseguran que ningún estudiante ha sido devorado por un tiburón —al menos no que ellos recuerden. Pero también te enseñan que si un tiburón comienza a rodearte, te mantengas firme. No nades para alejarte. No actúes con miedo. Y si el tiburón, hambriento de un bocadillo de medianoche, se lanza hacia ti, reúne toda tu fuerza y dale un puñetazo en el hocico, y él se girará y nadará lejos.
Hay muchos tiburones en el mundo. Si esperas completar la travesÃa, tendrás que lidiar con ellos. Asà que, si quieres cambiar el mundo, no retrocedas ante los tiburones.
