Cuentos completos
Cuentos completos IrÃa a la biblioteca de Londres al dÃa siguiente. EncontrarÃa un libro estupendo que la ayudarÃa; lo encontrarÃa casi de casualidad, un libro escrito por un clérigo, un norteamericano del que nadie habÃa escuchado antes. O caminarÃa por Strand y se toparÃa, por accidente, con una galerÃa donde un minero estarÃa contando acerca de la vida en la mina, y de repente se convertirÃa en alguien nuevo. Se transformarÃa por completo. UsarÃa uniforme; la llamarÃan Hermana Algo. Nunca más pensarÃa en ropa; y para siempre tendrÃa todo perfectamente claro acerca de Charles Burt y la señorita Milan, y esta habitación y aquélla. DÃa tras dÃa, como si estuviera tumbada al sol o cortando la carne. ¡SerÃa el fin!
Asà que se levantó del sofá azul y también lo hizo el botón amarillo del espejo. Le dio la mano a Charles y a Rose para demostrarles que no dependÃa de ellos en absoluto, y el botón amarillo desapareció del espejo y todas las lanzas le apuntaron al pecho mientras caminaba hasta donde estaba la señora Dalloway y le decÃa:
—Buenas Noches.
—Pero es temprano todavÃa —dijo la señora Dalloway siempre tan comedida.