Cuentos completos
Cuentos completos —Dime Eleanor, ¿piensas a menudo en el pasado?
—¿Por qué lo preguntas, Simon?
—Porque he estado pensando en el pasado. He estado pensando en Lily, la mujer con la que pude haberme casado… ¿Por qué estás callada? ¿Te molesta que piense en el pasado?
—¿Por qué lo harÃa, Simon? ¿Acaso no todos pensamos en el pasado cuando estamos en un jardÃn con hombres y mujeres recostados bajo los árboles? ¿No son ellos, acaso, nuestro pasado, todo lo que queda de él, esos hombres y mujeres, esos fantasmas recostados bajo los árboles… nuestra felicidad, nuestra realidad?
—En lo que a mà respecta, una hebilla de plata cuadrada y una libélula.
—En lo que respecta a mÃ, un beso. Imagina seis niñas sentadas frente a sus caballetes hace veinte años, a la orilla del lago, pintando los nenúfares, los primeros nenúfares rojos que vi en mi vida. Y de repente un beso, justo detrás del cuello. Y la mano temblorosa durante el resto de la tarde que me impedÃa pintar. Me quité el reloj y fijé la hora en la que me permitirÃa volver a pensar en el beso durante tan sólo cinco minutos. Qué beso tan preciado, el de una mujer de cabello gris y verruga en la nariz, la madre de todos los besos de mi vida. Vamos Caroline, vamos Hubert.