Cuentos completos
Cuentos completos Con qué facilidad los pensamientos se lanzan sobre un nuevo objeto; lo elevan unos instantes —como hormigas cargando una brizna de paja con tanta avidez— y luego lo abandonan… Si un clavo habÃa dejado esa marca, no podÃa haber sido por un cuadro; tendrÃa que haber sido por una miniatura, la miniatura de una dama de rulos blancos, de mejillas empolvadas y labios como rojos claveles. Una falsificación desde luego, pues los que vivÃan en esta casa antes que nosotros habrÃan escogido ese tipo de cuadros: un viejo cuadro para una vieja habitación. Esa clase de personas eran: personas muy interesantes. Y pienso en ellos tan a menudo, en lugares tan extraños, pues nunca los volveré a ver, nunca supe lo que pasó después. Dejaban esta casa porque querÃan cambiar el estilo de los muebles, asà dijo él; y estaba por decir que, en su opinión, detrás de todo arte debe haber ideas cuando nos separaron, como nos separamos de la señora que está por servir el té, o del joven que está por golpear la pelota de tenis en el patio trasero de una casa en las afueras al pasar rápido en el tren.