El viejo Bloomsbury y otros ensayos
El viejo Bloomsbury y otros ensayos En este caso acudieron casi con demasiada disposición. Allí están, en el lugar de los hechos, con todo el estremecimiento y la importancia que pertenece a los seres vivos. La señorita Wingrave sentada en su alojamiento de la calle Baker, con "un grueso catálogo de las tiendas del ejército y la marina, que reposaba sobre un vasto y desolado mantel azul discordante"; la señora Coyle, "una mujer rubia, lozana y lenta" que admitía y, de hecho, se vanagloriaba de estar enamorada de los discípulos de su marido, "lo cual demuestra que el tema entre ellos era manejado con espíritu liberal"; el propio Stephen Coyle y el muchacho Lechmere, todo lo cual gravita, desde luego, sobre la cuestión del temperamento y la situación de Owen y que, sin embargo, gravitan sobre muchas otras casas. Al parecer nos estamos acomodando para leer una larga y absorbente narración; y entonces, grosera, incongruentemente, se escucha un grito; hallan al pobre Owen tendido en el umbral de la habitación embrujada; lo sobrenatural ha dividido el libro en dos. Es violento, es sensacional, pero si Henry James mismo nos preguntara: "A ver, ¿los asusté?" nos veríamos forzados a responder: "Ni tantito". La catástrofe no mantiene las relaciones correctas con lo sucedido antes. Tal vez la visión tenida en los jardines Kensington no abarcó la totalidad. Con base en la pura abundancia, el autor nos ha dado una escena rica en posibilidades: un joven cuyo problema (detesta la guerra y está condenado a ser soldado) tiene un hondo interés psicológico. Una muchacha cuya sutileza y singularidad quedan definidas con toda intención para darles uso pronto en el futuro. Pero ¿qué uso se les da? Kate Julian se limita a retar a un joven para que duerma en una habitación embrujada; una regordeta señorita de la rectoría hubiera cumplido igual de bien. ¿Qué empleo se da a lo sobrenatural? El pobre Owen Wingrave es golpeado en la cabeza por el fantasma de un antepasado; un cubo de establo puesto en un pasillo oscuro hubiera servido incluso mejor.