El viejo Bloomsbury y otros ensayos
El viejo Bloomsbury y otros ensayos Pero aquí se vuelve necesario preguntar: ¿dónde terminó Bloomsbury? ¿Qué es Bloomsbury? Por ejemplo ¿incluye Bedford Square? Pienso que, antes de la guerra, la mayoría de nosotros habría respondido "Sí". Cuando se escriba la historia de Bloomsbury -¿y qué mejor tema para el siguiente libro de Lytton?-, deberá haber un capítulo, aunque sólo sea en el apéndice, dedicado a Ottoline. Su primera aparición entre nosotros ocurrió, creo, hacia 1908 o 9. Veo en mi diario que cené con ella el 30 de marzo de 1909, pienso que por primera vez. Pero algunas semanas antes había caído en una de mis veladas de los jueves con Philip, Augustus John y Dorella a remolque. A la mañana siguiente me escribió preguntándome los nombres y las direcciones de todos "mis maravillosos amigos". Tras esto vino la invitación a aparecer en Bedford Square cualquier jueves, hacia las diez, en compañía de quien deseara. Llevé a Rupert Brooke. Pronto estábamos absorbidos por aquel remolino extraordinario, donde se unían momentáneamente sirios y troyanos. Estaban Augustus John, muy siniestro en su corbatín negro y su saco de terciopelo; Winston Churchill, muy rubicundo, todo lleno de encajes y medallas, camino del palacio de Buckingham; Raymond Asquith restallante de epigramas; Francis Dodd contándome del modo más gráfico cómo él y la tía Susie habían matado sabandijas: ella sostenía la lámpara y él un recipiente con parafina. Los insectos paseaban por el cielo raso en una corriente incesante. Allí estaba lord Henry Bentinck en un extremo del sofá, y tal vez Nina Lamb en el otro. Allí estaba Philip, recién llegado de la Cámara de los Comunes, tarareando y reclinado hacia la izquierda en la alfombra del hogar. Allí estaba Gilbert Cannan, de quien se decía que estaba enamorado de Ottoline. Allí estaba Bertie Russell, de quien se decía que ella estaba enamorada. Y sobre todo, allí estaba la propia Ottoline.