Fin de viaje
Fin de viaje —Es la vida de los que viajan. Se crean amistades buenas y hay que abandonarlas para seguir el camino —dijo Willoughby.
—Asà será si ustedes quieren —contestó Clarissa.
Era una mañana radiante, y el buque reposaba en el luminoso espejo de las aguas de un puerto. Los Dalloway se encontraban nuevamente sobre la cubierta del buque, junto a la pasarela, rodeados de maletas y baúles. Igual que el dÃa en que por vez primera llegaron al buque.
—¿Creen ustedes que volveremos a vernos en Londres? —preguntó Ridley con ironÃa—. En cuanto vuelvan a pisar la tierra firme, ya no se acordarán de nosotros.
—Su tÃo es tremendo —rio Clarissa, oprimiendo el brazo de Rachel—. Ya sabe, señorita Vinrace, que en cuanto desembarque ha de venir a visitarme. Tome, asà no habrá pretexto que valga —al hablar asÃ, sacaba un lapicito de plata, escribió unas palabras en las primeras páginas del tomo de Persuasión y se lo entregó a la joven.
Los marinos recogÃan el equipaje y el grupo se estrechó más en derredor de los que iban a desembarcar.
—Bueno, adiós a todos —dijo Clarissa, y añadió al oÃdo de Rachel al despedirse de la muchacha—: Espero que vendrá a visitarme, me ha sido usted muy agradable.
