Fin de viaje
Fin de viaje —¿Qué clase?
—Pomposos… con ribetes de sentimental…
—Me gustaba —confesó Rachel.
—¿Asà que no te importó? —preguntó Helen, volviéndose hacia su sobrina. Por vez primera vio su rostro encendido y los ojos brillantes.
—¡Claro que me importó! —dijo con desusada vehemencia—. No he podido dormir en toda la noche. —¿Cómo sucedió?
Rachel lo fue contando todo algo bruscamente, pero con serenidad.
—Hablamos de polÃtica y me contó lo que habÃa hecho por los pobres. Me interesó su conversación y le hice muchas preguntas. Me contó su vida. Después de la tormenta vino a verme, y entonces, cuando menos lo esperaba… me besó. No sé por qué lo hizo… Me excitó bastante. De momento no me importó, pero… —Acudió a su memoria el burlón enanillo de la pesadilla y se estremeció— después me entró un verdadero terror. —La expresión de sus ojos era verdaderamente de terror.
Helen no sabÃa qué decir, siempre le habÃan intimidado, sin que pudiera explicarse el por qué, aquella clase de conversaciones con las mujeres, cosa que no le sucedÃa con los hombres. Pensó que era mejor quitarle importancia.