Fin de viaje
Fin de viaje —Francamente, no recuerdo. En este momento me encuentro como un pez en el agua.
Y bostezó de nuevo. SentÃase en el grupo como en familia y ninguno, incluso Hirst, la cohibÃa.
—Pues, en cambio, mi cerebro —dijo Hirst— trabaja a una velocidad vertiginosa.
Se habÃa sentado en su postura favorita, rodeándoselas piernas con los brazos y apoyando la barbilla en las rodillas.
—La vida no guarda ya misterios para mÃ.
Hablaba con convicción y no parecÃa desear que le interrumpiesen.
—Yo pienso en todos los que duermen allá abajo —dijo Hewet soñadoramente— pensando cada uno en sus cosas o en locas fantasÃas… Me figuro a la señorita Warrington de rodillas; los Elliot intentando dormir de prisa y no repuestos todavÃa de la alteración de la danza; aquel joven melancólico que estuvo toda la noche bailando con Evelyn, estará poniendo la flor en el agua y preguntándose si lo que siente es amor. Al señor Perrot lo veo agitándose en la cama, sin poder conciliar el sueño y acabando por coger su volumen favorito de griego, y en cuanto a los demás… bueno, cualquiera sabe lo que están soñando…
Hubo un silencio. Helen se levantó diciendo:
—Bueno. Ya va siendo hora de volver a casita, pero recuerden que han de venir a vernos.