Fin de viaje
Fin de viaje En una mesita del corredor, frente a su habitación, vio un envoltorio y encima una nota dirigida a ella, pero cuyo rasgo de letra desconocía. Decía la nota:
«Le envío el primer volumen de Gibbon, conforme le prometí. Personalmente encuentro poco aliciente en los escritores modernos, pero le enviaré a Wedekind. ¿Ha leído usted la colección de Webster? Si no es así, crea que la envidio por la satisfacción de leerlo por primera vez. Estoy extenuado de la noche pasada. ¿Y usted?».
Sentíase halagada de que Hirst se hubiese acordado tan pronto de cumplir su promesa.