Fin de viaje
Fin de viaje Los lazos que unen a los huéspedes en un hotel podrán parecer casuales y sin consistencia, pero tienen sobre los que crea la convivencia la ventaja de ser más vivos y espontáneos, por el solo objeto de estar en nuestra mano el terminarlos en cualquier momento. Una pareja con varios años de vida matrimonial llega un momento en que deja de percibirse corporalmente; piensan y hablan en voz alta y parece que disfrutan de todas las ventajas que reporta una vida solitaria. Las vidas en común de Ridley y Helen habÃan llegado a tal punto de convivencia que era necesario recordar si tal o cual cosa habÃa sido dicha o solamente pensada en voz alta o solamente pensada en privado.
A las cuatro de la tarde, dos o tres dÃas después de la fiesta, Helen se cepillaba el cabello. En la habitación contigua su esposo, en el baño, daba rienda suelta a sus exclamaciones mientras se duchaba.
Helen no prestaba gran atención a sus palabras, tenÃa otra preocupación.
—¿Es blanco o castaño? —murmuraba al cepillarse el cabello. Se arrancó uno y lo observó detenidamente; lo observaba con semblante crÃtico, alejando o acercando el rostro al espejo con un gesto de melancolÃa y orgullo al propio tiempo. Ridley asomó por la puerta en mangas de camisa y con la cabeza envuelta en una toalla, y dijo:
—Siempre me dices que no me doy cuenta de nada.
