Fin de viaje
Fin de viaje —Me parece que lo que yo quiero hacer al escribir novelas es algo parecido a lo que hace usted al tocar el piano, ¿no es as� Ambos intentamos descubrir lo que se oculta bajo las apariencias. Mire esas luces de ahà abajo —continuó—, están repartidas sin orden ni concierto, al azar. Asà se me presentan a mà las imágenes. Mi afán es combinarlas, darles vida. ¿Es ése también su deseo?
Llegaron a un camino más ancho y pudieron marchar uno junto al otro.
—Ahora comprendo lo que quiso usted decir. No, la música es diferente.
Probaron de inventar teorÃas y hacer que éstas concordasen. Hewet carecÃa de conocimientos musicales. Rachel, con una ramita, dibujó en el polvo del camino las rayas de un pentagrama y fue explicando cómo componÃa Bach sus fugas.
—Mi afición por la música quedó arruinada por el método de enseñanza del organista de nuestra iglesia. Llegó a convertirlo en algo tan monótono que no alcancé a tocar nunca ni una pequeña canción —dijo Hewet después de una explicación de Rachel—. Mi madre creÃa que la música no era apropiada para los hombres, preferÃa verme cazar ratas y pájaros… ¡Inconvenientes de vivir en el campo! Vivimos en Devonshire, el lugar más bonito del mundo. Me gustarÃa que conociese a una de mis hermanas… ¡Bueno! ¡Ya hemos llegado!