Fin de viaje
Fin de viaje Su sentido de la propia seguridad se resentÃa como si bajo las ramas y hojas secas hubiese presentido el movimiento de una serpiente. Le parecÃa que se les concedÃa un momento de reposo, un momento para seguir con la comedia, y de nuevo la irrazonada y profunda ley entrarÃa en la lucha con todo su vigor. Lo moldearÃa todo a su placer creando y destruyendo. Miró a Rachel que caminaba a su lado aplastando aún las hojas entre sus dedos y absorta en sus pensamientos. La sabÃa enamorada y esto le inspiró una profunda compasión. Se sobrepuso a todas aquellas cavilaciones y se excusó diciendo:
—Siento mucho ser sosa y aburrida, no lo puedo remediar.
Si era un defecto natural encontró pronto un fácil remedio. Siguió diciendo que el plan del señor Flushing era bastante bueno. Solo necesitaba meditarlo un poco, y por lo visto lo fue haciendo asà hasta llegar a su casa, pues no volvió a hablar. Al llegar decidieron que si se volvÃa a hablar del asunto, aceptarÃan la invitación.