Fin de viaje
Fin de viaje —Me persigue por todos lados. Esta mañana apareció en el gabinetito de fumar. Todo lo que fui capaz de hacer fue coger el sombrero y volar… No querÃa venir, pero era superior a mà quedarme y enfrentarme con ella durante otra comida.
—Hay que poner buena cara al mal tiempo —replicó con filosofÃa Helen.
HacÃa tanto calor que les era indiferente el silencio. Recostándose en las butacas, esperaron los acontecimientos. Sonó el gong, llamando a todos a comer. Hubo algún movimiento perceptible. Helen preguntó si habÃa alguna novedad. Hirst movió negativamente la cabeza. ¡Ah! SÃ, habÃa tenido carta de su casa, de su madre, describiendo el suicidio de la camarera. Se trataba de Susan Jane. Una tarde entró en la cocina diciéndole a la cocinera que querÃa que le guardase sus ahorros, 20 libras en oro. Salió a comprarse un sombrero. Regresó a casa a las cinco y media y dijo que habÃa ingerido un veneno. Solo les dio tiempo a meterla en la cama y llamar al médico antes de que falleciese.
—¿Y qué? —inquirió Helen.
—Investigarán —dijo John.
—¿Por qué harÃa una cosa asÃ?