Fin de viaje
Fin de viaje —Una familia numerosa y seis hijos que mantener —añadió confiada en la simpatÃa general— no dejan a uno mucho tiempo para dedicarse a los libros. —Hablando de su padre, de quien estaba muy orgullosa, se levantó a una señal de Arthur, después de mirar el reloj y comprobar que debÃan volver al campo de tenis.
—Son muy felices —comentó la señora Thornbury al verlos marchar.
Rachel asintió. TenÃan seguridad en ellos mismos; parecÃan conocer con exactitud lo que deseaban.
—¿Cree usted que ellos son felices? —cuchicheó en voz baja Evelyn a Terence, deseando que él dijese que no. Pero Hewet se puso en pie, diciendo que tenÃan que volver. Llegaban siempre con retraso a las comidas, y ello disgustaba a la señora Ambrose, que era muy amante del orden y de la puntualidad.
Evelyn agarróse a la falda de Rachel, protestando. ¿Por qué se tenÃan que ir? Aun era temprano, y tenÃa tantas cosas que contarles.
—No —contestó Terence—, tenemos que irnos. Vamos andando despacio. Nos pararemos observándolo todo y charlando.
—¿De qué hablan? —inquirió Evelyn.
Terence se rio, contestando que de cualquier cosa.