Fin de viaje
Fin de viaje —Llego tarde, como siempre —exclamó ella como primer saludo, al verle—. Tiene que perdonarme… tuve que empaquetar cosas… ¡Dios mÃo! ¡Parece que el tiempo está tormentoso! ¿Hay otro barco en la bahÃa, no es asÃ?
Miró al lugar indicado y vio que en aquel preciso momento un barco de vapor levaba anclas, rodeado de humo todavÃa.
—Señorita Murgatroyd —empezó él con su formalidad caracterÃstica—. Le rogué que viniese por un motivo muy egoÃsta. Creo que no necesita usted que le asegure una vez más mis sentimientos, pero como nos deja tan pronto, siento que no podrÃa separarme de usted sin preguntarle si puedo esperar a que usted, alguna vez, llegue a interesarse por mà —estaba muy pálido y parecÃa incapaz de poder decir nada más.
La inseguridad propia de su carácter volvió a aparecer en Evelyn.
—Claro que yo le aprecio —empezó—. SerÃa muy insensible si no sintiese. Creo que es usted uno de los hombres mejores que he conocido y uno de los más nobles también. Pero desearÃa… desearÃa que usted no me quisiese de esta forma. ¿Está usted seguro de que es asà como lo siente? —deseaba con toda su alma que él dijese que no.
—Completamente seguro —dijo el señor Perrot.