Horas en una biblioteca
Horas en una biblioteca Hay buenas razones por las cuales cuando una actriz promete entregarnos sus memorias conviene sentir un interés poco corriente, e incluso un punto de excitación. Vive ante nosotros en múltiples formas, en múltiples circunstancias, instrumento de tal o cual pasión. Entretanto, si nos apetece recordarlo, también aparece sentada, sumida en pasiva contemplación, un tanto retraÃda, en una actitud que por fuerza hemos de creer totalmente significativa. Tal vez se nos apremie a pensar que es la presencia de ese contraste lo que da sentido incluso a sus actos más triviales, y patetismo a los más majestuosos. También sabemos que cada uno de los papeles que interpreta deposita una pequeña aportación en su forma invisible, hasta quedar completa y distinguirse de sus creaciones, a la vez que les da inspiración y vida. Y cuando decida mostrarnos de qué manera se ha hecho una mujer asÃ, ¿no es lÃcito sentir una gratitud excepcional, un interés que es más complejo que nunca?
