Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo La Anciana Dama bebió media taza y le pasó el resto a la abuela Liu con un guiño, invitándola a probarlo. La vieja Liu lo apuró de un sorbo.
—Está bastante bueno, pero es un poco flojo —dijo con un tono de veredicto que provocó otra vez la risa de los presentes—. Han debido dejar que se cargara un poco más.
Los demás bebieron en tazas de porcelana verde del Homo Imperial con tapadera y unos motivos dorados.
Después de servir el té, Miaoyu dio unos tironcitos de la ropa a Baochai y Daiyu, que salieron tras ella seguidas subrepticiamente por Baoyu. Miaoyu invitó a las dos muchachas a entrar en un aposento lateral, donde Baochai se sentó en un sillón y Daiyu sobre el almohadón de Miaoyu, mientras la monja abanicaba el brasero para preparar té en cuanto el agua empezara a hervir. Entonces Baoyu entró sigiloso y exclamó bromeando:
—¡Vaya, un banquete secreto!
Las tres se echaron a reír.
—Lo que tú quieres es beber otra vez té gratis, pero aquí no hay nada para ti.
Miaoyu estaba buscando tazas cuando entró una anciana monja con las tazas recién usadas.
—No guardes esa taza Cheng Hua —dijo Miaoyu—. Déjala aparte.