Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Baoqin compone unos poemas que evocan el pasado.
Un medicastro receta una pócima de tigre y lobo.
Dijo Baoqin que había compuesto diez acertijos basándose en diez lugares históricos de los que había visitado en el curso de sus viajes por diversas provincias del imperio.
—¡Qué original! —exclamaron todos mientras se disputaban su lectura. Y esto fue lo que leyeron:
CHIBI[1]
Cadáveres de guerreros apresando la corriente.
Oh, sus nombres bordados en vanos estandartes sobre los barcos vacíos.
Vientos fríos atizaban el incendio en el fragor de la batalla.
Ahora giran allí mil espíritus galantes.
JIAOZHI[2]
Pregonan su reinado las grandes campanas de bronce:
oyen su tañido las tribus al otro lado del mar.
Ma Yuan, en verdad, coronó grandes empresas[3];