Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Pero Xifeng era de constitución delicada, y en la inexperiencia de la juventud nunca había cuidado su salud; más aún, en su afán por descollar había abusado tanto de sus fuerzas que un simple aborto había conseguido reducirla a un estado de postración. Un mes después vino a sumarse a su mal estado una continua pérdida de sangre, y a pesar de sus esfuerzos por mantenerlo en secreto, su palidez y la evidente pérdida de peso revelaban a las claras que no se estaba cuidando adecuadamente. La dama Wang le suplicó que dejara de preocuparse por los asuntos domésticos, y que se limitara a tomar sus medicinas e intentar superar la enfermedad. Y como ella misma temía que un agravamiento fuera motivo de alegría para algunas personas que no la querían bien, se concentró en recuperar la salud cuanto antes. Aquella recuperación tardó en llegar, pues sólo en el otoño pudo advertirse cierta mejoría al detenerse el flujo de sangre. Pero nos estamos adelantando a los acontecimientos…
El caso es que después de comprender que de momento no era posible relevar ni a Tanchun ni a Li Wan de sus responsabilidades, a causa del estado de Xifeng, y que había en el jardín muchas personas a las que era preciso controlar, la dama Wang decidió reclutar también la ayuda de Baochai.