Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo La hábil Tanchun se las ingenia para obtener nuevas
ganancias y acabar con los viejos abusos.
A cambio de un pequeño gesto amable, la comprensiva
Baochai vela por los intereses de todos.
Cuando terminó de comer con Xifeng, y después de haberla atendido mientras se aseaba y enjuagaba la boca, Pinger marchó a reunirse con Tanchun. Encontró el patio silencioso y casi desierto; sólo vio a unas cuantas doncellas y matronas que esperaban ante las ventanas del salón del Consejo. Al entrar, encontró a las tres primas hablando de asuntos de familia. En ese momento el tema de conversación era el jardín de Lai Da, donde poco antes de Año Nuevo se había celebrado un banquete.
Al verla entrar, Tanchun ofreció un banquito a Pinger para que tomara asiento, y a continuación le dijo: